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Cae el Apoyo para Maduro

EFE

EFE

Las ridículas payasadas de Nicolás Maduro y sus mentiras absurdas han provocado que el candidato presidencial haya comenzado a perder apoyo rápidamente. De hecho, las encuestas indican que su popularidad – la cual era bastante alta en los días después de la muerte de Hugo Chávez – prácticamente se ha evaporado. Apenas unos días antes de las elecciones, el apoyo del candidato presidencial está en su punto más bajo.

Hay muchas razones por las que los venezolanos han empezando a apoyar en su lugar al oponente de Maduro, Henrique Capriles. Aquí están algunas de las principales razones que los venezolanos han estado citando como motivo.

  • La agenda de los 100 días. Como muchos saben, Maduro esencialmente asumió las funciones de presidente cuando Chávez se fue para Cuba el 8 de diciembre de 2012. Pero sus primeros 100 días al mando no fueron precisamente un éxito. Durante este tiempo, Maduro devaluó la moneda en un 46 por ciento. La inflación aumentó en un 9 por ciento. La escasez aumentó en un asombroso 20 por ciento. Y murieron más de 4.500 venezolanos. En tan poco tiempo, logró herir a millones de venezolanos y sus familias.
  • Respeto por Chávez. Ahora sabemos que Maduro hará todo lo que pueda para asociarse con la memoria de Hugo Chávez. Pero su falta de respeto por los deseos del difunto presidente han enfurecido a muchos venezolanos. Por ejemplo, Maduro no respetó la voluntad del presidente de querer ser enterrado en Barinas, en su lugar desfilándolo por todo el país y trasladándolo al Museo Militar. También sugirió la idea abominable e inhumana de embalsamar al presidente. La idea fue detenida rápidamente cuando la familia de Chávez finalmente intervino y dijo que era una falta de respeto para su cuerpo, espíritu y religión católica.
  • Un hipócrita. Maduro a menudo critica a la clase alta, alegando que son egoístas y poco dispuestos a compartir la riqueza. Pero este supuesto campeón por los pobres tiene un gusto lujoso – recientemente luciendo un reloj Rolex de 50.000 dólares. ¡Nos preguntamos si lo compró antes de ordenar la devaluación!
  • Maduro no es Chávez. Hemos oído de muchos que no importa cuánto lo intente, nunca podrá ser el Comandante Chávez. Y mientras más trata de ser él, es más evidente que simplemente no lo es.

El Ridículo Nicolás Maduro

Reuters

Reuters

Les mostramos las mentiras más grandes de Nicolás Maduro. Pero algunas cosas son demasiado ridículas como para mentir sobre ellas. Su necesidad desesperada de asociarse con la popularidad de Hugo Chávez, junto con su incompetencia evidente nos ha proporcionado con algunos de los eventos más ridículos y sin precedentes en la historia de campañas electorales modernas.

Estas son las cosas más ridículas que Nicolás Maduro ha dicho y hecho en las últimas semanas.

  • ¡El sombrero del pájaro de Chávez! Todo el mundo conoce el comentario de Maduro de que Chávez se le apareció como un pájaro. Para muchos, el video de él silbando como un pájaro frente a los sorprendidos hermanos de Chávez es ya bastante ridículo. Pero eso no fue todo. Sabiendo que sus comentarios fueron una locura, Maduro se puso un sombrero ridículo con un pájaro encima durante un acto de campaña en el estado Vargas. Por desgracia, el truco no funcionó, y sólo lo hizo parecer aún más absurdo de lo que ya era considerado.
  • Enviándole un cheque a Chávez. En un evento en Caracas, Maduro anunció los dividendos obtenidos en 2012 por la principal telefónica de Venezuela, CANTV. Pero conociendo su propia incompetencia, Maduro aparentemente decidió que los dividendos serían mejor utilizados por el propio Chávez – no por él. Así que en un intento absurdo por hacer una conexión con el líder de la tumba, Maduro le “mandó” un cheque gigante a Chávez utilizando bombas rojas, en una de las ceremonias más ridículas de su corta presidencia. ¿No pudo haberle dado el cheque al pájaro?
  • Voten por Maduro o serán maldecidos. Desesperado por conseguir votos, Maduro advirtió a los venezolanos en un mitin en Amazonas que una maldición caería sobre ellos si no votan por él: “Si alguien del pueblo vota contra Nicolás Maduro, está votando contra él mismo, le está cayendo la maldición de Maracapana.” La única maldición que predecimos es la de ver menos eventos ridículos.
  • Chávez escogió al Papa. En otro intento desesperado por presentarse como el mayor fan y seguidor de Chávez, Maduro afirmó que la selección del primer Papa latinoamericano, el Papa Francisco, se debió a la influencia de Chávez. Parece que la persuasión de Chávez tuvo aún más influencia sobre el Cónclave que Dios.
  • ¿Están viendo un patrón? Deberían estarlo. A Maduro le gusta usar el nombre y la imagen de Chávez. De hecho, ha mencionado el nombre de Chávez en público 6.951 veces desde su muerte hace tan sólo 36 días. Al momento de leer esto, probablemente haya superado las 7.000.
  • ¡Oh, las teorías conspirativas! Según Maduro, una gran cantidad de conspiraciones están siendo llevadas a cabo a diario. Algunos tienen como objetivo el asesinato de Maduro, algunos el de Capriles y otros son hasta en contra de Chávez. Y si bien hay poca evidencia de que cualquiera de ellos sea verdadero, logran lo que es más importante para Maduro – mantener la atención del país lejos de los problemas reales que enfrentan los venezolanos todos los días como la escasez, los apagones y la delincuencia. Éstos son algunos de los más ridículos:
    • Mercenarios salvadoreños están conspirando con Capriles para asesinar a Maduro.
    • Además de asesinar a Maduro, estos mercenarios salvadoreños tienen planes para infiltrarse en la empresa estatal de electricidad y sabotear la red eléctrica del país.
    • Al mismo tiempo, agentes de Centro América están conspirando con antiguos diplomáticos estadounidenses para asesinar a Capriles.
    • Los enemigos de Venezuela inocularon a Chávez con cáncer. Esta mentira fue tan absurda que hizo que el doctor José Luis García Sabrido, el médico que trató a Chávez y a Fidel Castro, hiciera una declaración, diciendo que la acusación “no tiene sentido médico o biológico”, calificándola de prácticamente “imposible.”
  • Maduro raspado en geografía. Uno podría pensar que a cargo de la cancillería y luego de la vicepresidencia, Maduro se hubiese visto obligado a aprenderse los nombres de los 23 estados de Venezuela. Pero al parecer esto no es un requisito. El 8 de abril, Maduro trató de nombrar a cuatro estados del oriente del país. Sin embargo, ¡tres de los cuatro que no eran ni siquiera estados! La metedura de pata de la geografía básica provocó un torrente de burlas y críticas en Twitter y Facebook. Tal vez en lugar de inventar todas las conspiraciones, Maduro debería estudiar un libro de geografía…

Teniendo en cuenta que todo esto ocurrió en este corto período electoral, sólo imagínense lo que hubiésemos visto si fuese una campaña normal.

Las Mentiras de Nicolás Maduro para Culpar a Chávez por la Devaluación

Parte de la manipulación de información sobre el verdadero estado de salud del Presidente Hugo Chávez fue la atribución al presidente de la devaluación nefasta del 46 por ciento del bolívar venezolano, anunciada por Nicolás Maduro y sus cómplices el pasado 8 de febrero de 2013.

Maduro, líder del nuevo gobierno venezolano, usó a Chávez como escudo para taparse de culpa al hacer el muy impopular anuncio de la devaluación, que terminará empobreciendo a todos los venezolanos y elevando aún más la alta inflación que vive Venezuela.

Pero la verdad es otra. La devaluación fue una movida que Chávez, tan recientemente como el mes de septiembre de 2012, rechazó incisivamente. Aún más, si examinamos las declaraciones de los voceros del nuevo gobierno venezolano los días antes del anuncio de la devaluación, encontramos un intento orquestado por presentar a un Chávez gobernando y capaz de tomar decisiones, cuando en realidad, no gozaba de tal capacidad. Todo esto para encubrir la realidad: Maduro impuso una devaluación que Chávez nunca apoyo.

  • Chávez  rechazó previamente la devaluación. En una rueda de prensa el 11 de septiembre de 2012, a sólo meses del anuncio de Maduro y su equipo que declaró la devaluación del 46 por ciento, el presidente Hugo Chávez aseguró que no habría ajuste cambiario ni “paquetazo” económico. “No tenemos previsto ningún ajuste del cambio, creemos que las variables macroeconómicas están muy estables,” aseveró Chávez.
  • La falsa mejoría del presidente Chávez antes del anuncio de la devaluación.  Días antes del anuncio de la devaluación, Maduro y sus colegas del gobieno orquestaron un plan para presentar a un Chávez en proceso de rápida recuperación y en capacidad de ejercer sus funciones como presidente. El 26 de enero, Nicolás Maduro declaró que Chávez había tomado unas decisiones económicas que serían anunciadas en los próximos días. Esto fue hecho para atribuirle a Chávez la orden de devaluar la moneda nacional.
    • Esto se llevó a cabo a pesar de que apenas unos días antes, el gobierno había admitido que Chávez  padecía de una seria infección respiratoria.
    • El  18 de enero, el diario ABC de España informa que el mandatario ha sufrido un ataque cardíaco.
    • El Ministro de Comunicación, Ernesto Villegas, admite el mismo 26 de enero que todavía persiste “cierto grado de insuficiencia respiratoria.”
    • Seguidamente, días antes del anuncio de la devaluación, el gobierno y sus voceros continuaron hablando de manera positiva del estado de salud del comandante Chávez. “El ciclo postoperatorio cerró y el presidente entró  en una nueva fase de tratamientos…” dijo Maduro el 1 de febrero. A sólo unos pocos días, se hizo el anuncio de la devaluación y Maduro reveló que pronto regresaría Chávez  a Caracas.
  • Luego del anuncio de la devaluación, el gobierno anuncia el empeoramiento de Chávez. Justo después del anuncio de la devaluación atribuido a Chávez  por Maduro, el gobierno cambió de tono y anunció que la salud de Chávez estaba empeorando.
    • El 10 de enero, ABC de España reporta que los médicos cubanos le notificaron a la familia de Chávez que éste ya no podrá ejercer sus funciones presidenciales.
    • El 15 de febrero, el Ministro Villegas admite que Chávez, quien antes andaba en supuesta plena mejoría, está ahora respirando a través de una cánula traqueal. Una foto del presidente con sus hijas es publicada el mismo día, cuidadosamente evitando mostrar la cánula.
    • El 21 de febrero, Villegas anuncia que “la insuficiencia respiratoria surgida en el curso del postoperatorio persiste y su tendencia no ha sido favorable, por lo que continúa siendo tratada.”
  • Chávez  regresa para distraer. El 18 de febrero, a unos pocos días que tomara efecto la devaluación, el gobierno trasladó a Chávez  a Caracas. A pesar de que una enfermera del hospital declaró que el mandatario entró caminando al hospital, el presidente nunca fue mostrado cuando se encontraba en Caracas, nunca habló en público, ni escribió.

Los que conocen al Comandante Chávez saben de su amor por los pobres venezolanos. Él nunca hubiera tomado la decisión de imponer una devaluación del 46 por ciento que aumentase el costo de vida y empobreciese a los venezolanos. Así lo dijo en septiembre de 2012, cuando rechazo una posible devaluación. Nicolás Maduro y sus allegados usarán la figura del presidente para justificar esta nefasta medida económica.

¿Dónde y Cuándo Murió Realmente el Presidente Chávez?

El presidente encargado de Venezuela Nicolás Maduro le anunció al mundo el 5 de marzo sobre el fallecimiento del Presidente Hugo Chávez.  La noticia no sorprendió. A pesar de la manipulación del gobierno, intentando pintar de color de rosas el estado de salud del presidente y anunciando tan sólo unos días antes que Chávez se había reunido con su gabinete durante cinco horas, es claro ahora que era secreto en voz alta entre los gobiernos del mundo que el presidente Chávez no estaba nada bien de salud.

La manipulación de la información y la poca transparencia por parte del gobierno venezolano sobre la salud del ex-presidente Chávez ha abierto el paso a interrogantes sobre dónde y cuándo realmente falleció.

  • ¿Retrasaron Maduro y sus asesores cubanos el anuncio del fallecimiento del ex-presidente Chávez para prepararle el terreno político al “heredero” del chavismo?
  • ¿Murió Chavez en Cuba o en Venezuela, como alega el gobierno?
  • Y si murió en Cuba, ¿cuándo fue trasladado de Caracas a La Habana y por qué no se informo del traslado?
  • ¿Qué rol juega Raúl Castro y Cuba en todo esto?

PÉREZ ARCAY AFIRMA QUE CHÁVEZ MURIÓ EN CUBA

El intento de Nicolás Maduro de controlar el cuento de dónde y cuándo falleció Chávez se ha topado con obstáculos. Declaraciones públicas han sido hechas que dan indicios de que el fallecimiento de Chávez no fue como el gobierno quiso presentarlo.

El Mayor General Jacinto Pérez Arcay, mentor de Chávez durante sus días en el ejército venezolano, dijo durante el funeral del comandante unas palabras que hacen eco a la declaración de Maduro. Pérez Arcay aseveró, “como saliste del escenario Hugo, como el negro primero, llegaste de Cuba muerto.”

Más aún, el diario ABC de España confirmó las afirmaciones de Maduro y Pérez Arcay cuando en su edición del 6 de marzo de 2013 afirmó que Chávez realmente había muerto en Cuba y había sido trasladado secretamente a Caracas para pretender que había muerto en su país natal.

“En realidad, Chávez habría fallecido alrededor de las 7 de la mañana (hora de Cuba)… Parte de la estrategia del acto protagonizado por Maduro horas antes fue de acaparar la atención de los medios, para así facilitar las operaciones de traslado del cuerpo del fallecido presidente en avión desde Cuba.”

“La muerte de Chávez estaba anunciada. El lunes por la noche una llamada alertó a este diario de que la familia del presidente estaba de acuerdo en que los médicos desistieran de alargarle la vida. Se preveía, pues, que en las siguientes horas se procediera a una desconexión de la asistencia artificial que sostenía al paciente. Cuando se produjera la muerte, el cadáver sería transportado de Cuba a Venezuela para anunciar al pueblo el fallecimiento del presidente como si se hubiera producido en el Hospital Militar de Caracas.”

Maduro y su gobierno afirman que siempre dijeron la verdad sobre el estado de salud de Chávez. Pero mientras más información sale y a través de sus mismas afirmaciones, se ha vuelto claro que, con la mano guía de Raúl Castro y el régimen cubano, manipularon la enfermedad y la muerte de Chávez para sus propios propósitos políticos.

Los ausentes

El País
3 Abril 2013
Por Cristina Marcano

Los funerales de Hugo Chávez ofrecieron la imagen de un país unido en el dolor. Pero las cámaras no captaron a una multitud silenciosa: los millones de venezolanos que rechazan el chavismo, y que hoy vuelven a escena

Miles de venezolanos, dos millones según el Gobierno, asistieron hace un mes a las pompas fúnebres del presidente Hugo Chávez en Caracas. Otros cientos de fieles lo lloraron en las principales plazas de toda la nación. Durante varios días ese fue el retrato de Venezuela: el de una multitud unida en el dolor por la pérdida de su líder, el de un país huérfano y desolado.

En esa imagen de teleobjetivo no había cabida para otra multitud, casi invisible, ausente, como si se hubiera convertido en “polvo cósmico” para cumplir un deseo recurrente del difunto. Pero, por más que pretenda desconocerlo el Gobierno, existen más de seis millones y medio de venezolanos que no comulgan con su proyecto y lo resisten activa o pasivamente, a pesar de ser degradados desde el poder día tras día.

Pasado el prolongado duelo oficial, esos millones vuelven a escena. Y, una vez más con el viento en contra, participarán en las elecciones presidenciales del 14 de abril. Sin mayores recursos frente a la aplastante maquinaria del Estado activada en la campaña del candidato oficial, en una dinámica inconstitucional que ya es rutina. El Gobierno no solo tratará de vencerlos, sino de humillarlos.

Políticamente segregados y estigmatizados como escuálidos, oligarcas, apátridas y pitiyanquis por disentir, millones de ciudadanos —más del 44% de quienes votaron en octubre de 2012— no se resignan y siguen resistiendo tercamente. Con líderes que van y vienen, que tienen cada vez menos espacio en los medios audiovisuales, menos propaganda y ninguna posibilidad de que sus demandas de equidad sean atendidas por un árbitro electoral sesgado.

Tal vez vivirían mejor con un pequeño gesto de sumisión o algo de oportunismo. Cooperando, como una vez sugirió el Gobierno a los empresarios. Lo que no logra comprender el chavismo es que no se trata de un problema de masoquismo ni de una perversa afición a la derrota. Lo que no se explica es cómo la oposición se levanta y sigue en pie después de haber sufrido una pérdida tras otra en más de una docena de elecciones, durante un vía crucis de 14 años.

No ha sido fácil. Para comenzar, se han cometido errores tremendos: subestimar a Chávez, jugar la carta del golpe en 2002, la de la huelga petrolera, la del retiro de las parlamentarias en 2005 y los años de fragmentación antes de forjar una alianza. Pero, sobre todo, han sufrido los excesos de la popularidad de Chávez y el abuso de poder.

Millones de opositores comunes fueron fichados en una lista negra que los excluye de empleos públicos o contratos simplemente por solicitar un referendo. Sus dirigentes han sido y son espiados, grabados ilegalmente, neutralizados con juicios por presunta corrupción y claro tinte político. Han sido vetados de cargos públicos con ardides legalistas, como sucedió al exalcalde Leopoldo López para bloquear su candidatura presidencial; encarcelados sin juicio, como el candidato presidencial Henrique Capriles, o despojados de atribuciones y recursos, como le ocurrió a Antonio Ledezma tras ganar una alcaldía clave.

Han padecido la eliminación del financiamiento público de los partidos desde 1999, el control chavista de todos los poderes; manotazos y chantajes a los medios de comunicación privados, la veda en los públicos, y cambios en las reglas de juego electorales como el que permitió al Gobierno hacerse de más escaños con menos votos y sin el cual no controlaría el Parlamento. Son verdaderos expertos en adversidades. Han competido y compiten en condiciones absolutamente desiguales, con un ventajismo oficial tan descarado que hoy siete ministros, entre ellos el de Energía y Petróleo y el de Finanzas, integran el comando de campaña de Nicolás Maduro.

Y, sin embargo, no han hecho otra cosa que crecer. Lenta pero sostenidamente, como destacó una vez el político izquierdista y editor Teodoro Petkoff. No es obra de la CIA ni consecuencia del crecimiento de la población.

Entre 2006 y 2012, la oposición conquistó 2.298.838 votos nuevos, casi tres veces más que el Gobierno, con 882.052. En seis años, la ventaja de Chávez cayó más de 15 puntos porcentuales: de 25,9% a 10,7%. Más aún, esa caída se registró en el periodo de mayor bonanza petrolera, de mayor gasto público, de más misiones sociales, de ofertas cada vez más tentadoras como casas amobladas, equipadas y decoradas con una gran foto del comandante-presidente.

Detrás de esa perseverancia, incomprensible para el Gobierno, respira un espíritu crítico y una resistencia al sometimiento forjados tanto en los años de lucha contra los muchos regímenes militares que ha vivido el país como en las pocas décadas de democracia y alternancia política.

En una ocasión, tras unos comicios en los que la oposición mostró avances, el presidente contó que Fidel Castro le había dicho: “Chávez, en Venezuela no puede haber cuatro millones de oligarcas”. El viejo zorro cubano se refería al espejismo favorito del chavismo: pensar que todos los pobres los apoyan automáticamente, por conciencia de clase o por conveniencia; que solo los ricos y la clase media cuestionan su gestión, su manera de gobernar autocráticamente y su intención manifiesta de perpetuarse en el poder.

Son más que conocidas las razones por las cuales “la burguesía” adversa al chavismo. Algo visto como natural e ideológicamente propicio por el Gobierno. Lo que no está tan claro, lo que resulta un enigma para el chavismo, es por qué hay pobres que no se dejaron cautivar por los cantos de Chávez, por las misiones de asistencia social o por los electrodomésticos que se han regalado en varias campañas.

¿Por qué? En la pasada campaña presidencial, durante un recorrido periodístico por barriadas pobres del interior del país con una caravana del candidato Henrique Capriles, hice esa pregunta repetidamente y las dos respuestas más frecuentes fueron: inseguridad y cambio. Aun teniendo tantos problemas concretos además de la violencia —inflación, desempleo, desabastecimiento, servicios públicos— hablaban de cambio, de alternancia política.

Chávez fue reelegido hace unos meses por 8,1 millones de un total de 18,9 millones de electores. No hay en Venezuela 11 millones de oligarcas, entre opositores y abstencionistas. Si esos pobres de la provincia que apoyaban a Capriles no se engancharon al carismático líder o se desencantaron ante la ineficacia del Gobierno, ¿qué puede esperar su desangelado sucesor?

El presidente interino arrancó la campaña prometiendo acabar con la inseguridad que en la última década ha llevado al país a convertirse en el campeón del crimen en Suramérica, pero no podrá representar ni un ligero cambio mientras siga andando con la fotografía de su mentor bajo el brazo, tratando de imitarlo. Montado sobre el duelo, Maduro confía en ganar con el mito de Chávez como aval. Pero ese mito puede resultarle también bastante pesado.

El excanciller no solo carece del carisma de su glorificado “padre”, con quien no podrá evitar ser comparado, sino que heredará una crisis económica, una enorme e incompetente burocracia, una industria petrolera estancada por decir lo menos y problemas acuciantes. Tendrá que atender además los apetitos dentro su partido, de las fuerzas armadas y de Cuba, y afrontar la pugnacidad que se avecina si persiste en la radicalización de la autodenominada revolución bolivariana. No habrá luna de miel para él.

Tampoco para Capriles, si se produjera una sorpresa. Pero, en medio del delirante clima de santificación de Chávez, pocos creen que logre ganar. Es probable que mantenga el respaldo de hace seis meses o que disminuya, incluso, si no alcanza a reanimar a los votantes en esta campaña relámpago. Puede que la oposición pierda de nuevo y se desmoralice, que culpe al candidato, que se flagele y se hunda en la frustración por un tiempo. Pero no se convertirá en polvo cósmico. Las aguas volverán a su cauce. Y seguirán siendo millones de venezolanos, aunque el chavismo pretenda ignorarlo y prefiera regodearse en su país de teleobjetivo.

Cristina Marcano es periodista y escritora. Ha publicado, junto a Alberto Barrera Tyszca, Hugo Chávez sin uniforme. Una historia personal (Debate), una biografía del expresidente de Venezuela.

 

Puro bostezos

Tal Cual
3 Abril 2013

El candidato del PSUV le está dando trabajo parejo a los camarógrafos de VTV, porque cuando hacen un paneo al público que escucha sus intervenciones, lo que se observan son bostezos y gente que chatea por su celular, sin prestarle atención al hombre que se presenta como la encarnación del líder bolivariano.

Como es obvio que Nicolás Maduro no es Chávez y sus anécdotas están resultando tontas y aburridas (más aburridas que bailar con la hermana de uno, dice el refrán criollo), la ración del cuánto hay pa’ eso ha aumentado, y ya a los convidados que trasladan en autobuses para los actos del presidente encargado están cobrando Bs 700 y no Bs 500, que era el pago que se hizo para los comicios del 7-O.

De hecho, el candidato del PSUV le está dando trabajo parejo a los camarógrafos de VTV, porque cuando hacen un paneo al público que escucha sus intervenciones, lo que se observan son bostezos y gente que chatea por su celular, sin prestarle atención al hombre que se presenta como la encarnación del líder bolivariano.

El último comentario se escuchó en Maracaibo el martes, cuando un parroquiano, con el sello de humor característico del zuliano, protestó “A la verga, primo, si ese es el hijo de Chávez, esos genes se perdieron”.

La historia de los últimos meses de Chávez, y la llegada de Maduro al poder

La historia de cómo Nicolás Maduro y su gobierno manejaron los últimos meses de la vida del presidente Hugo Chávez es una historia de mentiras y encubrimientos. Es una historia de políticos cuyo juicio se vio ensombrecido por su ambición: por más de tres meses, Maduro y sus diputados dieron versiones contradictorias de la batalla de Chávez contra el cáncer, atrapando a los venezolanos en una red de mentiras que dejó a casi todos los ciudadanos del país en la oscuridad acerca de la verdadera salud de su presidente. También es una historia de cómo Cuba y su líder, Raúl Castro, los receptores de miles de millones de dólares anuales en ayuda de Venezuela, magistralmente llegaron a controlar la información pública y la sucesión de Venezuela. Por encima de todo, es la historia de cómo un líder deseoso de poder, Nicolás Maduro, explotó la enfermedad – y más tarde, la muerte – del presidente de una nación con el fin de reunir aún más poder.

COMO TODO COMENZÓ

Después de años de lucha contra el cáncer – y una lucha electoral brutal – el 8 de diciembre de 2012 Hugo Chávez anunció que iba a someterse a una cuarta cirugía, la cual se llevó a cabo el 11 de diciembre. Pronto se volvería claro que, incluso en esta etapa, Nicolás Maduro ya había comenzado a asumir tranquilamente los poderes de la oficina presidencial. Tratando de llenar el vacío dejado por el presidente enfermo, comenzó a realizar actos que el público suele reservar para presidentes democráticamente electos. La usurpación de poder de Maduro comenzó el 10 de diciembre, cuando supervisó la apertura de un metrocable de Mariches.

CONTROL DE INFORMACIÓN

Una vez que la gravedad del cáncer de Chávez se hizo más evidente, el gobierno inició un esfuerzo cuidadosamente coreografiado para tratar de aparentar honesto sobre la salud de Chávez. En realidad, sin embargo, Maduro y sus aliados deliberadamente ocultaron información importante de la población venezolana.

  • Casi desde el momento en que comenzó la cirugía, la noticia no era buena y estaba empeorando. Los informes ahora confirman que Chávez sufrió un derrame durante el procedimiento – una complicación que sería seguida por un ataque al corazón y sangramiento después de la cirugía. Sin embargo, el gobierno se negó rotundamente a dar noticia de estas complicaciones. El Ministro de Comunicación, Ernesto Villegas, llamó su condición “favorable.” El 15 de diciembre, el actual Vicepresidente Jorge Arreaza habló de los avances más importantes de la salud de Chávez, con Diosdado Cabello alegando que el presidente estaba plenamente consciente y dando instrucciones desde La Habana.
  • Durante los próximos meses, la condición de Chávez empeoró rápidamente. Alrededor del 18 de diciembre, contrajo una infección respiratoria grave, que eventualmente requirió de la inserción de un tubo traqueal y dejó al presidente casi incapaz de hablar. El cáncer comenzó a minar las funciones más vitales de su cuerpo. Maduro y el PSUV, sin embargo, continuaron ocultando todo esto del pueblo venezolano.
  • Después de que los medios de comunicación informaron que Chávez estaba en cuidados intensivos y que su hermano Adán había viajado a Cuba para despedirse de él, Maduro salió a anunciar que el presidente, quien se encontraba en ese momento tan debilitado que no podía comer alimentos sólidos, todavía era capaz de “llevar a cabo todas sus funciones.”
  • Detrás de esta teatralidad, sin embargo, la salud de Hugo Chávez estaba empezando a fallar. Los informes de noticias de ABC de España revelaron que Chávez se mantuvo sedado y en un coma inducido. También se confirmó que antes de su cirugía, Chávez empezó a vomitar sangre, sufriendo dolores severos. Le removieron casi medio metro de intestino. Los venezolanos no han oído nada de esto de su gobierno: Maduro se negó a decir la verdad sobre el estado calamitoso de Chávez, a veces diciendo que Chávez había estado “caminando y haciendo ejercicio,” que su salud estaba mejorando y que estaba totalmente en control del gobierno. Sin embargo, Venezuela no lo escuchaba de su presidente. Ahora sabemos que Maduro tergiversó la salud de Chávez en momentos clave – como para reunir votos en las elecciones gubernamentales y después, para reunir apoyo en cuanto al anuncio de la devaluación de la moneda.

LA TOMA DE PODER

Durante semanas y meses después de la cirugía de Chávez, Maduro y cómplices de Venezuela aseguraron que el presidente se estaba recuperando. Al mismo tiempo, sin embargo, fueron simplemente usando a Chávez para consolidar su control del poder. Manteniendo a los venezolanos enredados en una telaraña de mentiras y rumores acerca de su presidente, Maduro logró incrementar astutamente su dominio sobre el poder.

  • A medida que pasaron varias semanas y los venezolanos aún no habían escuchado o visto a su presidente, se tornó dolorosamente obvio que Maduro había estado a cargo todo el tiempo. El 26 de diciembre, el gobierno anunció abruptamente que Chávez le había delegado todas las responsabilidades en el ámbito económico a Maduro. Alegaron que este decreto había sido firmado el 9 de diciembre.
  • De hecho, fue sólo un líder extranjero el que ha dicho la verdad, cuando el presidente ecuatoriano Rafael Correa anunció por Twitter que Chávez estaba “pasando los momentos más duros de su vida.” Cuatro presidentes viajaron a Cuba a visitar al Chávez moribundo – Correa, la argentina Cristina Kirchner, el boliviano Evo Morales y el ex Presidente de Brasil, Lula da Silva. Ninguno de los cuatro fue capaz de ver Chávez, cuya salud era entonces tan grave que impidió visitantes. Ni Maduro ni sus cómplices tuvieron el coraje o el honor de decirles tales verdades a los venezolanos.
  • Para el 10 de enero, el plan ya había empezado a dar frutos. Seis días antes, ABC informó que Adán Chávez había viajado a Cuba para despedirse de su hermano, el presidente. Estas realidades no disuadieron a Maduro. A pesar de que la Constitución de Venezuela requiere que Chávez hubiese estado presente al momento de la inauguración, el Tribunal Supremo proclamó que la inauguración no era más que una formalidad y el nuevo mandato presidencial sólo una continuación del anterior. Esto significó que Maduro se mantendría en el mismo cargo de vicepresidente – liderando al país que no lo eligió.
  • Detrás de las escenas, los hermanos Castro impusieron aún más su control sobre la política de Venezuela. Para el 4 de enero, los informes de ABC confirmaron que Chávez – para ese entonces, en un coma inducido – era incapaz de gobernar y “todas las decisiones jurídicas, políticas, sociales, económicas, familiares y hasta sentimentales del titular del ejecutivo venezolano se habían trasladado a Cuba.” Otros reportes indican que durante los meses sucesivos, Nicolás Maduro coordinó estrechamente con sus aliados cubanos, con los Castro “asesorando” a Maduro sobre la forma de gobernar en Venezuela. Las mentiras sobre “recuperación” de Chávez continuaron a lo largo, pero eso no impidió que muchos se preguntasen exactamente, dónde se encuentra la capital de Venezuela – ¿en Caracas o La Habana?

ELUDIENDO LA DEMOCRACIA VENEZOLANA

Las mentiras de Maduro fueron calibradas alrededor de momentos económicos y políticos fundamentales. No elegido por el pueblo venezolano, sabía que le faltaba legitimidad para gobernar. Maduro, basándose en gran medida de los Castro, sabía que el pueblo venezolano confiaba en Chávez mucho más que en él y sus dirigentes. Al pretender que el Presidente estaba alerta y responsable cuando estaba incapacitado, Maduro utilizó la salud de Chávez como una herramienta para lograr sus propios objetivos políticos.

  • Antes de las elecciones gubernamentales de diciembre, Maduro con valentía (y falsa) proclamó que Chávez se estaba recuperando, exhortando a los venezolanos a votar por los candidatos del PSUV como un “voto de amor” por Chávez.
  • En las semanas antes a la devaluación de la moneda, los diputados  de Maduro afirmaron repetidas veces que Chávez estaba en control total del país – yendo tan lejos como para afirmar que Chávez había hecho “una serie de decisiones económicas” – un claro intento de retratar a Chávez como alerta y a cargo, y evitar que los venezolanos culparan a Maduro por una decisión económica que efectivamente robó dinero de sus propios bolsillos. Estas historias sobre la supuesta “recuperación” de Chávez eran falsedades puras, alimentado a la fuerza a un pueblo que quería y merecía la verdad.
  • El 22 de febrero, los rumores sobre la muerte de Chávez llegaron a un máximo histórico. Los miembros del gabinete de Chávez se apresuraron al Hospital Militar donde Chávez había sido internado, lo que provocó una intensa especulación de los medios de comunicación, los políticos y los venezolanos aprensivos. Sintiendo la presión, Maduro llamó a una conferencia de prensa de emergencia en el hospital para sofocar los rumores. Durante la conferencia de prensa que se llevó a cabo cerca de la medianoche, Maduro conmocionó al país al afirmando que Chávez había realizado una reunión de cinco horas con su gabinete para discutir diferentes temas, cuestiones económicas, políticas nacionales y la seguridad del Estado. Aunque no puede hablar, Maduro afirma que Chávez se comunicó con ellos por escrito. Los informes confirman que Chávez se estaba recuperando de un derrame, ataque al corazón leve, infección respiratoria con un tubo para respirar y sangrado después de la cirugía. Está claro que ningún individuo enfrentando estos problemas podría participar durante cinco horas en una reunión con el nivel más alto de gobierno.

LAS CONTRADICCIONES

Incluso deliberadamente tratando de engañar a los venezolanos, Maduro y los Castro no pudieron dejar de exponer sus propias mentiras. En su afán por ocultar la verdad sobre Chávez, el gobierno de Maduro contó historias que terminaron contradiciéndose entre sí. A veces Maduro u otros dentro del gobierno terminaron ofreciéndole a los  venezolanos una explicación un día y otro al siguiente.

  • El 15 de diciembre, el día antes de las elecciones gubernamentales, el presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello anunció que Chávez estaba “totalmente consciente y dando instrucciones” desde La Habana. Al día siguiente, Arreaza anunció que Chávez ha ido “superando las complicaciones surgidas durante la cirugía” y que estaba “siguiendo atentamente” las elecciones que se estaban celebrando, llamando a sus partidarios a salir a votar. Y en una contradicción total, Villegas afirmó días después que a Chávez le había sido diagnosticada una infección respiratoria; sólo enterándose de los resultados días después que los votos habían sido emitidos y contados.
  • El 24 de diciembre, Maduro afirmó que Chávez estaba “caminando y haciendo ejercicio;” seis días después tímidamente admitió que habían emergido nuevas complicaciones como consecuencia de la infección respiratoria.
  • No hay contradicción mayor que la falsificada fase “postoperatoria” de Chávez. El 11 de diciembre, Maduro anunció que Chávez estaba entrando en una etapa postoperatoria que probablemente duraría “varios días.” Esos días se convirtieron en seis semanas, sin embargo. El 20 de enero, Maduro afirmó que Chávez estaba terminando la fase postoperatoria y entrando en una nueva fase de tratamiento. Maduro afirmó que Chávez estaba entrando en una “nueva fase” de tratamiento cuatro veces más en las semanas previas a su muerte. Esto culminó el 1 de marzo, cuando Maduro, citando la mejoría, anunció que Chávez estaba recibiendo quimioterapia como parte de “tratamientos complementarios” de la etapa postoperatoria. Cuatro días después estaba anunciando una nueva fase: Venezuela sin Chávez.

En efecto, tales tácticas resultaron ser peores que simple mentiras sobre Chávez; a través de la emisión de mentiras tan diferentes, de las bocas de los dirigentes del PSUV, Maduro y su gobierno sometieron a la nación a un tormento emocional, puesto que los venezolanos no sabían a dónde acudir y en quién confiar para obtener información. ¿Por qué emitirían los funcionarios versiones contradictorias de los mismos acontecimientos? ¿Trataron de ocultar el hecho de que Nicolás Maduro estaba esencialmente gobernando a Venezuela como un autócrata no electo? ¿Buscaban distraer a los venezolanos para que no se dieran cuenta del enorme dolor económico que se siente en todo el país – un dolor que no tardará en verse agravado por una aplastante devaluación de la moneda?

El objetivo final de estas mentiras, sin embargo, está claro. Al explotar la salud de Chávez, Maduro y los Castro trataron de mantener al pueblo venezolano ciego ante el hecho de que no estaban recibiendo el gobierno por el que votaron.

Mentira # 1: Chávez fue capaz de dirigir el gobierno

Ahora conocemos los horrores por los que sufrió Chávez durante los últimos meses de su enfermedad: un derrame, un ataque al corazón, una grave infección respiratoria, necesitaba de un tubo traqueal para poder respirar, pasó un tiempo en un coma inducido y en cuidados intensivos, las visitas le fueron limitadas (ni siquiera Evo Morales pudo verlo cuando visitó Venezuela), vomitó sangre y no podía comer nada sólido, y le tuvieron que remover casi medio metro de intestino. El propio gobierno admitió que no podía ni hablar, tuvo un período postoperatorio “complejo” y delicado y lleno de complicaciones; sufrió de insuficiencia respiratoria, fue sometido a quimioterapia y estuvo continuamente “batallando por su vida.” Mientras tanto, los representantes de las Academias Nacionales señalaron que era un “hecho notorio” que Chávez no estaba cumpliendo sus funciones como presidente. El 9 de enero, el gobierno cubano – en contra de sus intereses – le advirtió a Brasil y otros países de América Latina que había comenzado la planificación para una Venezuela post-Chávez. Incluso Brasil, el 15 de enero, reconoció que Chávez era incapaz de gobernar, instando a elecciones lo antes posible. 

Sin embargo, durante este período de tres meses, y a pesar de la evidencia significativa de lo contrario, Maduro y otros miembros de su gobierno hicieron 44 anuncios de que la condición de Chávez estaba mejorando. Este esfuerzo fue calculado, aprovechándose de las esperanzas del pueblo venezolano de que el Comandante estuviese vivo y todavía capaz de gobernar. ¿Por qué? Debido a que le dio a Maduro – el favorito de los Castro, pero sin experiencia ni carisma – tres meses de “presidencia temporal” para poder aprender a llenar los zapatos de Chávez. Maduro jugó con las esperanzas de una nación para ganar experiencia como líder. Una vez que la farsa no podía continuar por más tiempo, la elección y el masivo funeral fueron anunciados – perfectamente calculado para que la elección se lleve a cabo un día después del aniversario del regreso al poder luego del golpe de Estado del 11 de abril – la fecha más significativa de la carrera política de Chávez. 

Mentira # 2: Chávez, el escritor prolífico

A pesar de las diversas enfermedades, tratamientos, infecciones y otros problemas, Maduro frecuentemente lee cartas supuestamente escritas por Chávez. Irónicamente, todas parecen responder a un propósito político que beneficia a Maduro. El 28 de diciembre, cuando el ala militar estaba al borde de fractura interna, Maduro leyó una carta instando a los militares a mantener su unidad. El 16 de enero, Chávez supuestamente firmó un decreto nombrando a Elías Jaua como su nuevo Canciller, evitando tratar temas constitucionales. El 26 de enero, Villegas les dice a los venezolanos que Chávez escribió y firmó una carta para la reunión de la CELAC. A pesar de afirmar que el presidente gozaba de buena salud, misteriosamente descartó una llamada telefónica o un mensaje por Skype. Dos días más tarde en la conferencia de la CELAC, Maduro – en su primera aparición internacional como encargado  – leyó la larga carta supuestamente escrita por Chávez, una carta tan larga y prolija que nos llevó unos 15 minutos leer. Durante el 4 de febrero, la celebración de su intento de golpe – el primer gran evento dirigido por Maduro – Maduro leyó otra carta de Chávez donde pedía disculpas a por no poder asistir. Sólo tres días antes de la muerte del presidente, Maduro dijo que Chávez se estaba comunicando por escrito y a través de otros medios que había inventado. Con el presidente incapacitado y “batallando por su vida,” la idea de que haya escrito una carta que tomó 15 minutos para leer, no es nada menos que un cuento de hadas.

Mentira # 3: Las cinco horas de reunión del gabinete

El 22 de febrero, los rumores sobre la muerte de Chávez llegaron a un máximo histórico. Los miembros del gabinete de Chávez se apresuraron al Hospital Militar donde Chávez había sido internado, lo que provocó una intensa especulación de los medios de comunicación, los políticos y los venezolanos aprensivos. Sintiendo la presión, Maduro llamó a una conferencia de prensa de emergencia en el hospital para sofocar los rumores. Durante la conferencia de prensa que se llevó a cabo cerca de la medianoche, Maduro conmocionó al país al afirmando que Chávez había realizado una reunión de cinco horas con su gabinete para discutir diferentes temas, cuestiones económicas, políticas nacionales y la seguridad del Estado. Aunque no puede hablar, Maduro afirma que Chávez se comunicó con ellos por escrito. Los informes confirman que Chávez se estaba recuperando de un derrame, ataque al corazón leve, infección respiratoria con un tubo para respirar y sangrado después de la cirugía. Está claro que ningún individuo enfrentando estos problemas podría participar durante cinco horas en una reunión con el nivel más alto de gobierno.